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Una Anécdota del Béisbol Imprimir Correo electrónico


El polémico jugador de béisbol en los Estados Unidos Barry Bonds está apunto de romper la marca de 714 home runs fijados desde hace mucho tiempo por el legendario Babe Ruth.

El esfuerzo de Bonds está opacado por los cargos en su contra por el uso indebido de drogas (esteroides). Cuando él pase a Babe, su record va a estar 40 carreras por debajo del rey de los home runs de todos los tiempos, Henry Aaron.

El comentarista estadounidense de deportes, Juan Molinero, contó un anécdota fascinante sobre lo que sucedió con la bola del último home run de Aaron que completó la anotación # 755.

Los dos últimos años de su carrera Aaron los pasó con los Cerveceros de Milwaukee (Milwaukee Brewers), y fue algo así como su temporada de despedida. Nada espectacular fue la última anotación de la carrera de Aaron. Sucedió durante un juego en 1976, y ambos, los cerveceros y sus opositores de ese día, los Ángeles, se encontraban entre los últimos de la liga. Cerca de 10.000 espectadores estuvieron en el estadio. Aaron tenia que batear en la 7ma ronda y el lanzador de los Ángeles era Dick Drago. Aaron con su golpe sacó la bola del campo sobre la reja del lado izquierdo del estadio.

El único que pudo alcanzar a recoger la bola fue el conserje del estadio, Richard Arndt, después de saltar la reja. Después del juego, la gerencia de los cerveceros querían la bola que Arndt había recogido, ya que ellos sabían que cada anotación de Aaron tenía el potencial de ser un hito histórico. Arndt le dijo a equipo que él devolvería la bola con una condición: que se la entregara a Aaron personalmente.

La gerencia rechazó no solamente su petición, sino que también lo despidieron inmediatamente a Arndt. Para aumentar la humillación, el club descontó $5 de su último cheque para cubrir el costo de la bola. Arndt dejó el estadio con su dignidad y la bola #755 intactas.

Una vez que la temporada de béisbol termino sin ninguna otra anotación de Aaron, el valor de la bola que Arndt poseía aumentó dramáticamente. Aaron mismo intentó hacer contacto con el conserje que despidieron para negociar un arreglo financiero, pero Arndt decidió mantener la posesión de la bola en la caja fuerte de una agencia de seguridad.

Después de varios años, Arndt hizo un movimiento arriesgado y atrevido. Los jugadores de béisbol jubilados, y que son bien conocidos, ganan buen dinero al participar en eventos deportivos y firmando autógrafos en donde los fanáticos pagan entradas. Arndt pagó $20 para estar en la fila – manteniendo su anonimato, por supuesto - para que Aaron firmara la bola histórica. Aaron firmó su autógrafo en la bola, y el valor de la bola #755 aumentó otra vez.

En 1999, Arndt decidió poner la bola a la venta, y un comprador anónimo pagó $650,000. Arndt finalmente recibió el pago justo por su despido. Arndt donó el 25% de la ganancias de la venta a la fundación “Siguiendo un Sueño”, un proyecto que Aaron instaló para que los niños con discapacidades desarrollen sus talentos artísticos.

La historia de la bola del home run #755 tiene todo el carácter de una parábola. Preste atención al mensaje: piensen muy bien antes de despedir a un empleado talentoso, ya que puede ser que la persona despedida posea algo muy valioso. No obstante, aunque usted desee más adelante recuperarlo, un tesoro despreciado raramente regresa a casa.

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