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Los
niños y niñas están asumiendo el espíritu emprendedor al comenzar y
administrar sus propios negocios. Los niños trabajadores organizados
han creado un sistema bien articulado en el que transmiten a otros
niños su experiencia emprendedora, y apoyan con capacitación y
micro-financiamiento las nuevas iniciativas de negocios.
La
actividad comercial para estos niños no es un fin en sí mismo sino el
medio para conseguir otros propósitos de desarrollo social. Junto con
el desenvolvimiento de sus actividades económicas, la capacidad por
controlar su calidad de vida y la del ambiente en que se desarrolla ha
aumentado.
Los
micro-financiamientos se han probado que pueden funcionar como medios
efectivos para la reducción de la pobreza y la posible creación de
negocios rentables, pero, en la mayoría de casos, se han ofrecido para
el que sufre de pobreza moderada más que al que está verdaderamente
destituido.
El
micro-financiamiento tradicional funciona por un concepto de obligación
conjunta, en donde existe una asociación de personas, que puede ser la
familia o la comunidad en la que vive, que garantiza la devolución del
préstamo. En los más pobres, la asociación social estable no es
evidente, por lo tanto, no califican ni siquiera para prestamos muy
pequeños.
Es
posible crear una plataforma para micro-financiar y pasar la
experiencia de los pequeños negocios de los niños trabajadores
organizados hacia una población aún más vulnerable, por ejemplo, los
niños que viven en situación de calle. Para
que algo así suceda debe de haber un cambio de paradigma de las
personas que otorgan el micro-financiamiento, ya que sería inocente
utilizar los mismos criterios que se usaron para elegir el candidato
idóneo en niños trabajadores y aplicarlos en niños en situación de
calle. Si
se utiliza el mismo paradigma de elección, estoy seguro que va a ser
imposible encontrar algún candidato elegible entre la población más
vulnerable.
El
paradigma de seguimiento también debe de cambiar. En el caso de los
niños y niñas en situación de calle, la motivación para devolver el
préstamo va a ser distinta a la motivación de otros grupos de niños, ya
que ellos no viven necesariamente en comunidades que pueden respaldar
sus prestamos. Por esta razón, la identificación del candidato idóneo
debería de estar casi completamente enfocada en el individuo y su
desarrollo moral. El equipo que apoya el micro-financiamiento debe
conocer muy bien a la persona, adónde quiere llegar, y lo que la
motiva. Esto va a ayudar durante la orientación para la creación de un
negocio exitoso y evitar crear una nueva crisis en la vida del cliente.
Las
organizaciones sin fines de lucro (ONGs), que no micro-financian, pero
que apoyan a niños en situación de calle, tienen una doble función. Por
un lado, deben de colaborar con el desarrollo de las habilidades
laborales de los chicos y chicas, y por otro, ayudar a las
instituciones de micro-finanzas a seleccionar: a) a potenciales líderes
capaces de responder a las demandas del programa de crédito educativo,
y b) a los merecedores del préstamo.
Lo
que va a motivar a los chicos y chicas en situación de calle a cumplir
con el programa de crédito y con sus requisitos, no va a ser a través
de una presión social del grupo o de la organización que las apoya,
sino del éxito de su negocio combinado con el sentido de deber y
derecho que ellos desarrollen individualmente, bajo la sombrilla de la
protección legal de su actividad laboral.
El
hecho de que niños y niñas trabajadoras puedan acceder a prestamos
administrados por otros niños y niñas es un salto enorme del paradigma
que consideraba que sólo adultos deberían de administrar y recibir
estos prestamos. Este cambio de actitud está permitiendo romper
prejuicios y crear un nuevo ángulo de lucha en contra de la pobreza.
Con el mismo espíritu, tenemos que seguir innovando para extender los
servicios de crédito y ahorro a los clientes más pobres, para que ellos
también sean agentes que contribuyan al crecimiento económico.
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